Después de la noche intensa que tuve como explico en mi escrito anterior, decido hoy quedarme en casa y no salir, por tanto hoy, no habrá fotografías (o eso pensé a esa hora) que como dije en su día solo pondré fotos mías al ritmo de los escritos. Repito las mismas acciones de cada mañana al despertar, es decir: antes de levantarme de la cama, consulto la prensa del día, me desperezo, me asomo al balcón, miro la desierta calle hasta donde me llega la vista, escucho el silencio que tras una semana aun me llama la atención,me aseo, y por último desayuno.
El tiempo me ha acompañado en la decisión de no salir, el día amanecido nublado y en poco tiempo una escandalosa, abundante y fugaz tormenta descarga sobre la ciudad. Me quedo en estado hipnótico con la mente en blanco viendo como la abundante lluvia cae mientras estruendosos truenos dejan oírse y los relámpagos resplandecen el cielo. Que gran placer es ver llover tras una ventana.
El ser humano tiene la habilidad de ingeniarse actos dentro de sus limitaciones y este aislamiento nos creara estilos y actos que iremos cambiando y algunos de estos ya se están produciendo. Como por ejemplo dar utilidad a lugares olvidados que sabemos que siempre están pero que jamas los apreciamos. Las azoteas de los edificios que antiguamente se utilizaban sobre todo para tender ropa y que durante décadas seguían estando allí pero que nadie las utilizaba mas que para subir a ellas alguna vez para disfrutas de las vistas según la elevación del edificio, han pasado a ser un sitio común practico y alternativo; lugar para hacer ejercicio, un pequeño lugar para escapar y sentir algo de libertad e incluso un lugar de reunión con otros vecinos del mismo edificio, guardando las distancias claro.
Como os he dicho antes, creía que al decidir no salir de casa hoy, no habría testigo gráfico, pero gracias a un zoom de 300 mm pude hacer esta foto.
Desde la ventana, pude ver esta persona que tras la tormenta daba vueltas a la azotea de su edificio a un paso mas ligero que sosegado con intención supongo que el de ponerse en forma.
Llevo toda la noche durmiendo incomodo por la charla que tuve a través del "messenger" con esa persona que aunque insistiera en preguntar se negó a contestarme ¿quien es, que edad tiene o a que sexo pertenece? Su perfil no pudo darme ningún tipo de información ya que utiliza un nombre neutro y evidentemente no había ni ninguna foto ni nada que me diera la más mínima pista, lo único que tengo es mi intuición, y esa me aporta una ligera sospecha que puedo contestar a las tres preguntas por su forma de escribir y expresarse. Sea una broma o no, que sea alguien presa del aburrimiento o alguien que este realmente indignado se merece estar en el anonimato como me ha dicho. Solo se que si vuelve aparecer querré datos contrastados para seguir hablando con esta persona y poder atenderle como se merece.
Me siento ante mi escritorio, estructuro mis sentimientos que se entremezclan entre indignación, impotencia, sorpresa y sobre todo una negación que me ayuda a quitar hierro al asunto mientras muchas preguntas, algunas hasta existenciales, se agolpan en mi cabeza gritando a una calma que me dice que algún día todas estas cuestiones tendrán respuesta.
Me llega un mensaje en que el gobierno prorroga el aislamiento hasta el 11 de Abril y a mi mente me llegan nuevas preguntas tras leer el manifiesto; canturreo así sin más, la canción "20 de Abril" de los Celtas cortos, supongo que por lo de Abril, pero lo que si tengo claro que lo hago para no seguir escuchando mis pensamientos.
Termino la mañana escribiendo acompañado de música, y no precisamente escuchando a los "Celtas cortos".
Como cada día a las 20 horas la gente se asoma a los balcones o ventanas y rompen en aplausos en solidaridad a los profesionales de sanidad u otros gremios que nos atienden para hacernos la situación más controlada.
Y mañana será otro día...
Hoy para terminar quiero hacerlo con un toque de humor, ya que nunca viene mal y más en estas circunstancias que vivimos.
Y mañana será otro día...| Foto: Toni Munar |
Desde la ventana, pude ver esta persona que tras la tormenta daba vueltas a la azotea de su edificio a un paso mas ligero que sosegado con intención supongo que el de ponerse en forma.
Llevo toda la noche durmiendo incomodo por la charla que tuve a través del "messenger" con esa persona que aunque insistiera en preguntar se negó a contestarme ¿quien es, que edad tiene o a que sexo pertenece? Su perfil no pudo darme ningún tipo de información ya que utiliza un nombre neutro y evidentemente no había ni ninguna foto ni nada que me diera la más mínima pista, lo único que tengo es mi intuición, y esa me aporta una ligera sospecha que puedo contestar a las tres preguntas por su forma de escribir y expresarse. Sea una broma o no, que sea alguien presa del aburrimiento o alguien que este realmente indignado se merece estar en el anonimato como me ha dicho. Solo se que si vuelve aparecer querré datos contrastados para seguir hablando con esta persona y poder atenderle como se merece.
Me siento ante mi escritorio, estructuro mis sentimientos que se entremezclan entre indignación, impotencia, sorpresa y sobre todo una negación que me ayuda a quitar hierro al asunto mientras muchas preguntas, algunas hasta existenciales, se agolpan en mi cabeza gritando a una calma que me dice que algún día todas estas cuestiones tendrán respuesta.
Me llega un mensaje en que el gobierno prorroga el aislamiento hasta el 11 de Abril y a mi mente me llegan nuevas preguntas tras leer el manifiesto; canturreo así sin más, la canción "20 de Abril" de los Celtas cortos, supongo que por lo de Abril, pero lo que si tengo claro que lo hago para no seguir escuchando mis pensamientos.
Termino la mañana escribiendo acompañado de música, y no precisamente escuchando a los "Celtas cortos".
Como cada día a las 20 horas la gente se asoma a los balcones o ventanas y rompen en aplausos en solidaridad a los profesionales de sanidad u otros gremios que nos atienden para hacernos la situación más controlada.
Y mañana será otro día...
| Foto: Toni Munar |
Hoy para terminar quiero hacerlo con un toque de humor, ya que nunca viene mal y más en estas circunstancias que vivimos.




