Desde que ha empezado el aislamiento, me cuesta recordar que día de la semana en que me encuentro, supongo que es por falta de referencias ya que prácticamente todos los días son iguales; leo las noticias desde la cama,me asomo al balcón al levantarme, desayuno y voy a comprar algo si me hace falta. Hasta aquí es el día de la marmota, la improvisación (rasgo característico de mi) es lo que me hace estar más sano emocionalmente y más aun en estos momentos que vivimos.
El día esta nublado y las temperaturas han bajado tan notablemente que se espera alguna nevada, mi gran enemigo meteorológico, el viento, que es al único fenómeno que hace ponerme impedimentos, a dejado de soplar y eso me motiva a salir.
Al llegar a la calle con mi equipamiento habitual, una extraña sensación que no había vivido aun desde que había empezado el aislamiento, me bloquea y me paraliza al andar pocos metros. Miro a mi alrededor mientras noto el aire frío en mi cara; una mezcla de soledad, tristeza, frialdad y añoranza se adueña de mi y hace humedecer mis ojos, me bloquea y me hace volver a casa.
La soledad es mala consejera, sobretodo cuando deja de convertirse en una elección y pasa a ser sentimiento, como la que siento en ese momento, una desolación triste, dramática, mucho mas gélida que el aire que noto en mi cara.
| Titulo: "Soledad" Foto de archivo: Toni Munar. |
Onceava jornada y la reacción de asombro de los primeros días ha quedado solapada por sentimientos mas propios de la situación, sentimientos más conscientes, más profundos, más humanos y sobre todo más apropiados. Ya empiezo a ser consciente de la situación que vivimos, ahora ya solo me queda asumirla y seguir.
Para terminar un toque de optimismo ya que en nuestra comunidad autónoma las cosas no están tan mal como podrían estar y me acaban de pasar vía telefónica el parte de ahora mismo como esta la situación del hospital de "Son espases".
Los aplausos se repiten desde los balcones y ventanas como cada día a las 20 horas.
Y mañana, será otro día


