Amanece el día nublado, mejor dicho encapotado, ya que las nubes no parecen amenazantes de lluvia, pero con un alto porcentaje de humedad que hace denso el aire y carga el ambiente.
Leo las noticias desde la cama, y desde mi punto de vista no hay relevante ni digno de mención. Desayuno tranquilamente, me aseo, me visto, me pongo la mochila a la espalda, cargo con Cris al cuello tras ponerle su tarjeta de memoria, y salgo a la calle improvisando y sin rumbo claro. Sorprendentemente, mi indecisión dura poco, a medida que voy andando noto la llamada de un barrio que aun no he visitado. Me dirijo al oeste de Palma, concretamente, al barrio del terreno.
El barrio del terreno, un lugar degradado desde hace tiempo donde la gente que vive en el, no se merece esta degradación al no ser causante de ella. Un barrio cargado de "glamour" en las décadas de los 60, 70 y 80 y anteriormente lugar de veraneantes de familias acomodadas de la ciudad. y sobretodo, en las décadas citadas, centro neuralgico de ocio, donde se juntaban estrellas de Hollywood, de la música, artistas de diferente índole, escritores y todo tipo de gente anónima, tanto nativa como extranjera buscando diversión en un amplisimo abanico de locales para todos los gustos y para todo tipo de bolsillos.
Recorriendo sus calles quien diría que este lugar fue glamouroso y que tiene tanto que contarnos, locales que en su día fueron testigos de esta pompa, o bien están abandonados, tomados por ocupas y en el mejor de los casos, desaparecidos o sustituidos por nuevas construcciones.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
La vida en el, no desentona de las otras barriadas, carteros y reponedores haciendo su reparto, escaso tráfico, gente en las calles o en las paradas de autobús, colas en las tiendas de alimentación y alguna charla entre balcones y lo mas curioso la desinfeccion, supongo que rutinaria, de una residencia de ancianos.
| Foto: Toni Munar |
De regreso decido hacerlo por la parte del paseig maritim que incluso se ha paralizado casi totalmente su actividad portuaria.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
A los pocos pasos, me doy cuenta que no solo es su desolación, mucho mas acusada que en otros lugares, lo que me llama la atención. Los 34 dias que han pasado en lo que llevamos de confinamiento han dejado muy mala huella en sus calles y locales cerrados a cal y canto, su grado de desolación parece que las horas se han convertido en días y los dias en meses.
| Foto: Toni Munar |
Durante el trayecto de casi cuatro kilómetros, prácticamente en linea recta, desde Ca´n Barbara a sa llotja, no me he cruzado con ninguna persona, la desolación es prácticamente total, la sensación de frialdad y soledad me acompaña a cada paso.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
Llego a casa cansado y con la espalda mojada de sudor, no por el calor, sino por la alta humedad del ambiente y sobre todo porqué la mochila ha hecho que esta zona no traspire adecuadamente, me vuelvo asear, me pongo ropa cómoda y me siento en le balcón pensando en los pocos días que faltan para que termine esto, optimistamente hablando claro.
Y mañana será otro día...