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sábado, 21 de marzo de 2020

DIA-VII

Ayer entró la primavera y hoy es el primer día de esta, todo florece y todo rejuvenece, y si es así solo puede traer cambios positivos y mi presentimiento, supongo que guiado sobre todo por el deseo me dice que el guión de esta película que vivimos esta en la parte de culminación y que ya queda poco para la resolución, y os aseguro que estoy en lo cierto, aunque sea solo por el consuelo del tiempo, es decir, todo lo que empieza termina y cada día que pasa estamos más cerca del final.
Llevamos ya una semana afinados en casa desde que entró el decreto, aquí las victimas y contagios van aumentando, pero según nos dicen, en China ya están levantado hospitales improvisados y es el tercer día que no habido ningún nuevo caso.
Los sábados siempre se ha aprovechado para hacer compras de todo tipo. Para muchas familias los sábados es indicativo de deambular por grandes almacenes hasta prácticamente su cierre y pasar así la jornada para que cuando llegue el domingo no falte de nada en la despensa y haber comprado como si no hubiera un mañana. Si estos días anteriores las colas eran mas moderadas debido al decreto de que no se acumule un exceso de gente en los establecimientos, al ser el primer sábado tras el aislamiento y por la costumbre que acabo de explicar, las colas eran mas kilométricas, y más aún en apariencia por la distancia que hay que guardar entre los individuos que permanecen en ella.

Foto: Toni Munar

El silencio también se hace presente en estas colas como el resto de la ciudad y en las calles, la desolación sigue reinando. Lo peor es que creo que ya me empiezo acostumbrar, no se si soy presa ya de una especie de "síndrome de Estocolmo" al deambular por las calles cada día o es que ya me prevengo al saber lo que me encontrare antes de salir de casa. Pero al mismo tiempo me doy  cuenta que aún no me he insensibilizado del todo, ni quiero hacerlo, aun se me escapan exclamaciones al ver tanta desolación y tanto silencio.

Foto: Toni Munar

Foto: Toni Munar

Irremediablemente, siendo hoy el día de la poesía, no he podido evitar pensar en Fernando Pesoa mi poeta predilecto por excelencia y que tanto me sirvió y consulté en mi adolescencia su famosa y póstuma obra "el libro el desasosiego".

Fernando Pesoa en Lisboa

Se cuenta que Pesoa antes de acostarse siempre pronunciaba las mismas palabras que curiosamente bien vienen  al caso con lo que estamos viviendo "No sé qué pasará mañana". 
Siguiendo en la tónica poética, que mas apropiado hoy, que citar sobre la literatura de balcones y ventanas que la gente aprovecha para lanzar mensajes de animo y demostrar al resto, que seguimos vivos y que hay esperanza.

Foto: Toni Munar

Foto: Toni Munar
                         

                      "Si despues de morirme quisieran escribir mi biografía,
                                             no hay nada más sencillo.
                      Tiene solo dos fechas, la de mi nacimiento y la de mi muerte.
                                 Entre una y otra todos los días son míos"
                                                                                        Fernando Pesoa.



Y mañana será otro día...







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