La indignación esta a flor de piel en estos tiempos de cólera y este sentimiento hace abrir muchos brechas en la parte emotiva. Lo peor de la indignación es la impotencia y la incompresion y mas aun en tiempos y momentos que estamos viviendo Ya que empiezo el día con indignación, como cuento en el anexo de hoy titulado "fotos de mierda", pues me recreare mas en ella, ya que temas hay muchísimos, desde lo político, que abarca mucho, hasta lo social, que tampoco se queda corto en temática. Y decido hablar de un tema que siempre me ha indignado y que solo en anécdotas que me han ocurrido a raíz de criticarlo y de no gustarme en absoluto podría llenar varios blogs. Me refiero al fútbol, el deporte ese que se juega con los pies, con poca cabeza, mueve montañas y que la gente sigue sin cuestionarse la importancia que realmente tiene en sus vidas. De un deporte que alguien con sus suficientes intereses económicos bautizo con el nombre de deporte rey, pero no quiero ir por el grado de absurdez que hay tras el y las conductas sociales tan patéticas que le rodean ya que este blog se centra en la pandemia del covid-19. Cualquier persona podría preguntarse ¿Que tiene que ver la pandemia con el fútbol? Todos los idolatrados futbolistas pasan el control religiosamente de la enfermedad para acudir a sus entrenamientos, mientras el útil, y recalco lo de útil, personal sanitario apenas tienen medios de cualquier índole y sobre todo apenas muy pocos han pasado por controles de test. Los fanáticos del fútbol dirán que esto es demagogia y que es lógico que lo hagan porque los clubs tienen dinero ademas el problema de solucionar los problema delos sanitarios es incumbencia del gobierno, sin que les falte razón en la contestación, pero volveré a utilizar la palabra útil; para mucha gente que piensa así es mas útil un futbolista que no un sanitario ya que para quien quedo claro fue para el presidente Sánchez al decir públicamente que el fútbol es muy importante y lo ha demostrado tanto en acción como en pensamiento, "Al pueblo pan y circo" decían ya en la antigua Roma, y eso los políticos aun lo saben muy bien.
A ultima hora de la tarde he decidido salir, por primera vez en 64 días desde que empezó el confinamiento, a pasear como un ciudadano mas, sin acreditación, sin cámara, sin mochila y sin pensamiento critico, me ha costado hacerlo, sobre todo por salir sin Cris y saber que puedo ver cualquier cosa durante mi trayecto y que no podré inmortalizar, pero me atengo alas consecuencias. A esa hora sobre todo me cruzo con grupos de adolescentes que salen a pasear, algún deportista y los paseadores de perros, que entablo una breve conversacion con un hombre que pasea un espectacular pastor Afgano, raza que tengo especial cariño.
Durante el paseo, de mas o menos de una hora, no me es sido difícil mimetizarme y sentirme como un ciudadano más, hay momentos que me siento desnudo, incluso desamparado como si me faltara algo, ya que no habido día hasta hoy que no saliera a la calle como un reportero, con la mirada critica y con mil ojos mirando a mi alrededor. Un coche patrulla pasa por mi lado en una zona peatonal y de manera instintiva iba a levantar mi mano a modo de saludo como hecho siempre estos días. Me ha costado adaptarme y me he sentido extraño durante el paseo, me agradado la sensación pero no me ha llenado.
Y mañana será otro día...