Tercer día de la fase 2, cuesta mas contar algo diferente ya que la normalidad de cada vez es mas evidente. Las noticias se han convertido en anécdotas y algunas de estas en reflexiones y mas difícil se hacen fotografiarlas. Tras 74 días y con un balance de casi 30.000 muertos a nivel estatal, por primera vez se decreta oficialmente a nivel estatal un minuto de silencio y que las banderas de sitios oficiales ondeen a media asta durante diez días en señal de luto.
| Foto: Toni Munar |
Las banderas y los nacionalismos siempre me ha traído sin cuidado, jamas entendido la diferencia de un nacionalismo a otro, el comportamiento y el argumento de la gente que les sigue es exactamente igual de un lugar o de otro, los nacionalismos y estar bajo de las sombras de las banderas solo crea comportamientos supremacistas y actitudes que sino se controlan pueden llegar a rozar el fanatismo. Desde siempre para mi las banderas son simples trapos de colores vivos que al verlas no puedo evitar y entristecerme al pensar las manchas de sangre que todas tienen para que lleguen a ondear en algún lugar. Se me hace difícil entender esa idolatría y mas aun en el siglo XXI.
Tampoco puedo evitar al verlas el pensar en sus himnos, que son de manera cómplice testigos no tan mudos como estas que corroboran con sus violentas letras que en muchos países con poca permisividad estarían prohibidas si fueran canciones populares.
Si algo hemos aprendido a modo personal durante la pandemia es que cada cosa tiene la importancia que se merece. El covid-19 que tanto alarmado al mundo entero, no conoce ni nacionalismos, ni fronteras, ni himnos y los contagios son tan importantes a modo local, como nacional y como internacional, cuando hablamos de la pandemia hablamos de una forma mas existencial, como especie humana y que yo sepa y si mi ignorancia no me falla, la especie humana en conjunto no tiene ni frontera,ni bandera y mucho menos un himno.
Y mañana será otro día...