Amanece de nuevo un día primaveral, las golondrinas revoloteando y el sol hace acto de presencia a sus anchas sin que ninguna nube le intercepte sus rayos.
Durante el rato que estoy asomado al balcón no veo pasar ningún coche ni ningún peatón. Desayuno, leo las noticias y decido quedarme en casa durante la mañana ya que tengo mucho por escribir y sobre todo estructurar mucha información que iré narrando en mis anexos.
Dedico íntegramente la mañana a escribir y a ordenar información que me va llegando por el "newsletter" para próximos artículos. Entre mi mente ocupada y el acompañamiento musical del momento la mañana me pasa volando.
Por la tarde decido salir, visito un barrio alejado de mi ruta, tengo la opción de ir en servicio publico pero descarto la idea de inmediato y decido ir andando por si se me cruza algo interesante por fotografiar. Desde la plaza de España al barrio de son Rapinya, que es a donde me dirijo, hay casi seis kilómetros de distancia. Durante el recorrido solo he visto un establecimiento abierto, concretamente un estanco, pero lo mas sorprendente es que al llegar al barrio, me doy cuenta que no me he cruzado con ninguna patrulla de policía en todo mi recorrido.
Son Rapinya es un barrio de unos 4.000 habitantes donde conviven diversas clases sociales y es conocido sobre todo por la concentración de colegios que hay en la barriada, de hecho se le conoce hasta con el nombre de zona colegios. A las salidas y entradas de estos, los atascos son habituales y en según que jornadas, sobre todo los días lluviosos, se convierten en embozos de tráfico. A las 17 horas que recorro sus calles, coincide con la que seria las salidas de los colegios. Quien lo diría...
Sus calles están desiertas, tan solo algún transeúnte que aprovecha para sacar su perro, dos personas haciendo cola a la espera de la entrada de un pequeño supermercado y una actividad de trafico casi nula es lo que me encuentro.
| Foto: Toni Munar |
De regreso cruzo por uno de los puentes que comunica la barriada donde la vía cintura pasa por debajo de estos. Son poco más de las 19 horas de una martes laboral y el espectáculo es inimaginable
Siguiendo por las calles desiertas, andando a un paso moderado, me doy cuenta que hace mas de 24 dias que no me encuentro fuera de casa a estas horas.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
Intento visualizar un calendario y no recuerdo la fecha concreta de hoy, caigo en la cuenta que voy contando los días como hace un reo al ser condenado, para mi es el día 24, me es indiferente saber si es dia 7 de abril como si es 12 de mayo, solo se que dure lo que dure la condena estamos mas cerca del final.
Los aplausos y el jolgorio de las 20 horas me pilla por primera fuera de casa, me detengo y miro los edificios que me rodean, algunas comunidades son más participativas que otras. De uno de los pisos sin saber con certeza de cual, suena a todo volumen el tema "resistire" del duo dinamico y que tanta gente a versioneado y que ya se ha convertido en un himno de esta cuarentena y que ya empieza aborrecerme. Un coche de policía se suma al momento y deja sonar su sirena.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
Sigo mi ruta hasta casa entre calles desiertas, sintiendo la misma soledad y el silencio que me acompaña en todos mis recorridos callejeros.
| Foto: Toni Munar |
Y mañana será otro diía...
