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miércoles, 18 de marzo de 2020

DIA-IV

Hoy me he despertado con mas energía que de la de costumbre desde que empezó el aislamiento, tal vez sea por he descansado mejor, aunque soy de dormir pocas horas pero tal vez mi estado rem ha sido mas prolongado, o bien porque mientras dormía me he propuesto hacer de tripas corazón frente a la situación. He consultado la prensa del día como cada mañana desde la cama, he desayunado, me he duchado y la euforia que acabo de citar ha hecho decidirme por salir a mi ruta habitual por la mañana en vez de la tarde tras almorzar y como hacia los días anteriores. Vuelvo a cargar mi tarjeta de memoria en la cámara, me cuelgo mi inseparable mochila a la espalda tras ponerme la chaqueta, me pongo la acreditación de prensa colgada del cuello y salgo a la calle.
Desde el Lunes los días están nublados, pero sigue sin hacer frío y la humedad se nota en el ambiente. Hoy decido ir a visitar alguna barriada de la periferia y de paso cruzar uno de los muchos puentes que atraviesan la colapsada vía de cintura para ver como esta el trafico desde que ha empezado el aislamiento.

Foto: Toni Munar

Este es el puente que decido cruzar,el que esta junto al estadio Balear, antes de llegar a la rotonda de Can Blau  para tener una buena panorámica para fotografiar el estado del tráfico.

Foto: Toni Munar

La foto podría parecer de un Domingo cualquiera, y ni aun así, es de las 12 horas, mas o menos,de un día laborable como es hoy Miércoles. Me quedo observando sorprendido de un lado y de otro del puente la poca afluencia de tráfico.
Decido abandonar el puente y sigo andando por la barriada. 
En cualquier situación y estado la vida de los barrios es muy distinta a la que se respira en el centro de cualquier ciudad. La vida en ellos es mas parecida a la que se respira en un pueblo, tiendas de comestibles abiertas que los dependientes hablan con sus clientes que son habituales y que ya tienen cierta confianza, gente que se saluda por la calle y algún niño corriendo a comprar algún descuido de la compra que hicieron sus padres. Pero una imagen si que me ha hecho recordar que incluso en las barriadas algo ha cambiado desde que ha empezado el aislamiento. Dos mujeres de edades parecidas se hablan de balcón a balcón en una estrecha y poco transitada calle, días atrás, esta acción se hubiese producido en la calle, cara a cara, como tendía que ser.
Mientras sigo andando por el barrio, me doy cuenta que me cruzo con mas gente que en todos estos días callejeando el centro. Tampoco he visto ni un policía, ni una patrulla y ni un mensaje de megafonia, pero si que veo por igual gente con mascarillas.
Antes de llegar a las avenidas, a pocos metros de mi veo pasar un furgón de la policía nacional.

Foto: Toni Munar

-Bienvenido de nuevo al centro- pienso en voz alta.

Foto: Toni Munar

Mas soledad y más frialdad.

Foto: Toni Munar

Mientras sigo callejeando, me doy cuenta que los controles son mas estrictos y el despliegue más amplio. Por primera vez veo que agentes van peguntando a todos los peatones sin excepción a donde se dirigen o de donde vienen.

Foto: Toni Munar

Agentes de la policía local yendo con sus bicicletas a sus puestos de control correspondientes. Pero aun me esperaba una sorpresa...
...Y no tardo en llegar.
Sin saber porque, mientras sigo andando voy notando, más de lo habitual, un ambiente tenso, triste, frío e incomodo. Me cruzo con tres personas todas ellas cabizbajas y mostrando gesto más serio de lo habitual.
-¿Tal vez notan lo mismo que yo?-me pregunto.
Al llegar a la plaza de España,mi presentimiento deja de ser duda.

Foto: Toni Munar
Foto: Toni Munar

Los militares ya están en la calle, ocupan enteramente la plaza de España.

Foto: Toni Munar

Foto: Toni Munar

Las medidas se ponen más drásticas, y no dejan de preguntar a ningún transeúnte el porque circulan por la calle.


Foto: Toni Munar

En situaciones delicadas los militares son más efectivos, crean mas seguridad en la población civil y son más conscientes de cierta manera de la gravedad de una situación.

Foto: Toni Munar

Jamás hubiese esperado ni vivir ni ver lo que estoy viendo y viviendo, aquí, en mi ciudad, en Palma.

Foto: Toni Munar

Jamás hubiese imaginado que en una ciudad tan cosmopolita y variopinta como esta alguien con autoridad restringiría la movilidad y libertad en una ciudad donde impera la libertad tanto de lenguas como de orígenes, razas y costumbres.

Foto: Toni Munar

Jamás hubiese imaginado ver convertida una plaza tan bulliciosa, que nunca duerme ni descansa, que todas las generaciones hemos utilizado como punto de encuentro, como lugar de protesta, como lugar de ocio y como punto neurálgico, en un lugar desolado, frío y que ni en ella se pueda circular libremente.
Y mañana será otro dia...





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