Un sol radiante ilumina mi dormitorio al abrir las persianas, los niños podrán disfrutar de un buen día, pienso mientras miro al cielo. Desayuno relajadamente como se merece un domingo, leo las noticias, mas por cumplido que por interés, me asomo al balcón, todo parece tranquilo, como de costumbre, tan solo una mujer pasea su perro y ni un coche circula por la calzada, me ducho, hago dos partidas de ajedrez antes de vestirme para dar tiempo a los niños para que puedan salir, preparo la mochila, cargo la tarjeta de memoria a Cris y sobre las 11,30, decido que ya es buen momento para salir y encontrarme lo que espero.
A los pocos pasos veo una mujer con su hija y a lo lejos una niña calzada con unos patines acompañada de un hombre, me sorprende ver tan poca actividad. Me cruzo con una patrulla de la policía local, nos cruzamos la mirada y prefiero no entablar conversación aun hasta no comprobar por mi mismo como va trascurriendo la jornada. Sigo la ruta se ve actividad infantil pero de una forma muy discreta, lo cual me asombro pero al mismo tiempo me alegra la actitud, por la prudencia de la gente. No podemos tirar a la basura y volver atrás lo que hemos adelantado estos 43 días si lo hiciéramos la clase política sacaría a la luz las estadísticas reales y nos haría culpable de ellas y ellos aun saliendo victoriosos.
 |
| Foto: Toni Munar |
 |
| Foto: Toni Munar |
Tras haber visitado ya varios lugares donde podía haber mas influencia de población infantil y siguiendo con mi sorpresa ando por la calle Unió donde estoy completamente solo. desde atrás, ahora si ya es buen momento para entablar conversación.
-¿Como va esta primera jornada?-Le pregunto al agente tras saludarnos.
-La verdad que no paramos, sobre todo por que hay gente que salen los dos cónyuges, y eso no se puede hacer. No se si es porque no les ha quedado claro, o no sé....
-Bueno en el fondo es una medida un poco extraña por que si salen juntos se supone que es porque conviven juntos.
-Pero nosotros nos regimos por las ordenes, tenemos que cumplir lo que nos dicen.
-De todas formas me ha sorprendido la poca gente que hay, sinceramente esperaba mucha más-le digo.
-Hay zonas mas transcurridas que otras pero en general bien.
-Bueno, me alegro, la gente es prudente.
-Veremos-acaba diciéndome antes de despedirse.
Sigo la ruta, la afluencia sigue siendo la misma, demasiada normalidad. Una niña montada en bicicleta cruza la calzada ante mi, el grito del padre se deja oir, la niña se detiene y frunce los hombros preguntadole que ocurre, el padre le alerta del peligro de cruzar y la niña tras mirar a su alrededor se sorprende sin entender ya que ni un solo coche esta circulando.
Desde los primeros días del confinamiento no había vuelto a ver tanto patrullaje policial, la megafonía de los primeros días se vuelve a repetir recordando la normativa que hay que cumplir para los paseos.
 |
| Foto: Toni Munar |
 |
| Foto: Toni Munar |
Ya casi dando por finalizada la ruta, vuelvo a entablar una conversación con un policía local que curiosamente es casi calcada a la que había tenido casi una hora antes con los de la nacional, lo cual me reafirma lo que he visto y vivo.
 |
| Foto: Toni Munar |
Las fotografías de hoy son las mas delicadas de exhibir por la ley de privacidad de menores.
Y mañana será otro día...