Amanece un día totalmente despejado, sin ninguna nube y un cielo bellisimamente azulado, tan característico del mediterráneo.
Lunes, primer día de la semana santa, pienso mientras me reafirmo me que los lunes, estemos en cuarentena o no, son iguales de odiosos, y mas se agrava si la noche del domingo es convulsa y el descansar se hace difícil, como ha sido mi caso.
Al asomarme al balcón veo pasar un furgón de correos y un adolescente paseando su perro. Me cuesta desperezarme pero en poco tiempo estoy listo para salir y visitar una zona muy concurrida, fuera de los tiempos de cólera evidentemente, el barrio de santa Catalina y el paseo marítimo.
Me pongo la cazadora me cuelgo la mochila, quito la tapa del objetivo de mi querida Cris, le cargo la tarjeta de memoria y salgo a la calle.
Llevaba dos días sin salir de casa pero todo parece igual; calles desiertas, mucho control policial, y el mismo silencio.
Si ayer hable de que pocos ayuntamientos homenajean de una forma tan simbólica como poner las banderas a media asta sin que cueste lo mas mínimo hacerlo en memoria de los fallecidos por la pandemia, decido hacer más larga mi ruta para poder cruzarme con el ayuntamiento de Palma, sobre todo para comprobar, si se suma a la minoría. La imagen habla por si sola.
| Foto. Toni Munar. |
Llego a la zona pesquera del paseo marítimo donde esta la lonja y los barcos pesqueros amarran, y nada más llegar caigo en la cuenta, de que hoy es Lunes y no hay faena pesquera. Otro aletargamiento que me provoca el mal sueño y este día fatídico de la semana, pero ya que estoy aquí aprovecho para sacar algunas fotografías de pequeñas barcazas y redes secas y olvidadas del día de descanso pesquero.
| Foto. Toni Munar. |
Sigo mi ruta, paso frente al famoso club náutico y decido llegar hasta el barrio de santa Catalina, buscando sobre todo el interés de ver las vistas del paseo marítimo que pueden verse desde allí.
| Foto. Toni Munar. |
Andando por las calles de este barrio sigo viendo soledad y poco transito, pero me doy cuenta que algo lo hace diferente de los que he ido visitando. La actividad se concentra en los balcones,no se si será por el esplendido día primaveral, que incita a que la gente disfrute de ellos o que al ser al ser un barrio con edificios bajos la gente parece que psicologicamente esta más próximo a la calle. Tras recorrer sus calles decido volver a casa y hacer alguna foto por el camino, pero incluso las fotografias las hago a desgana. Rotundamente me reafirmo, que los lunes me sientan mal.
| Foto. Toni Munar. |
Los vítores se repiten a las 20 horas.
Y mañana será otro día...
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