El día amanecido nublado, durante la noche había llovido y aun desde la cama he revisado la prensa como cada día exceptuando ayer que hice un parón y mirado los "whatsaps" de mi móvil que se me han ido acumulando desde ayer por no prestarles atención en todo el domingo.
Entre vídeos estúpidos, entre cadenas que hay que seguir y charlas banales y absurdas, solo me he quedado con uno de los casi 300 se me habían acumulado. Alguien de uno de los grupos que tengo silenciados había escrito algo que me ha llamado la atención,y que paso a leer literalmente.
"Hoy he tenido una especie de crisis de ansiedad en la calle, tras llevar muchos días en casa y sin salir para nada, y he bajado a tirar residuos de plástico al contenedor que tengo como mucho a 200 metros, y la soledad me ha hecho que se me acelerara el corazón ¿Miedo? [...] La sensación ha sido momentánea, pero al volver a casa no podía quitarme esta sensación del miedo al salir de mi refugio, Es normal esto, será complicado volver la normalidad?".
Las redes están plagadas de presagios de futuro, algunos absurdos, algunos más lógicos, algunos caricaturescos, la mayoría plagados de sin sentido y algunos supongo que acertados, es lógico, es difícil tener muchos dardos en la mano y no dar alguno en la diana. Lo que esta claro es que es cierto que cuando todo esto termine nos miraremos de diferente forma y nos costara acércanos los unos a los otros; aprovechando el momento haré de futurista y mi teoría, sacando mi arrogancia e ironía, os garantizo que es la cierta. Tras esto todo cambiara, desde nuestra forma de relacionarnos, al funcionamiento del mundo tanto a nivel político como económico, social y cultural, y la sobreinformación volverá hacernos una mala pasada y no sabremos con certeza lo que ha ocurrido realmente.
Al ver que durante la noche había llovido y que el día seguía nublado, aprovecho el momento lo antes posible para salir. Desayuno, me aseo, me visto, preparo la mochila con mis enseres higiénicos me cuelgo la acreditación y a Cris del cuello (nombre al que designé hace unos días a mi cámara y que conté hace unos días) sin hacer pausa por temor a que nos sorprenda la lluvia.
Al poco rato de empezar mi ruta, oigo a lo lejos un sonido impertinente y constante al mismo tiempo que me sorprende un fuerte olor ¿Ya me estoy acostumbrando al silencio? Me pregunto al oír ese rugido de motor. Antes de que empezara la cuarentena seguro que ni me hubiese molestado e incluso ni lo hubiera percibido porque se enlazaría y se entremezclaría con otros sonidos típicos de una urbe poblada y activa.
Doblo la esquina, y a escasos metros de mi, veo un camión botijo del servicio de limpieza que esta desinfectando las calles utilizando una agua que desprende un fuerte olor, el sentido olfativo me lleva a recordar a los olores tan característicos y unánimes que desprenden todos los hospitales..
Sigo la ruta y vuelvo a encontrarme otro control de trafico, me dedico hacer mis fotos y esta vez solo intercambio saludos con los agentes. Ni a mi me apetece hablar y por lo que veo, a ellos tampoco.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
El control parece mas riguroso que el que visité hace unos días; pero, tal vez sea por la amplitud de la calzada o por que se bifurca en dos tramos, aparentemente parece más desorganizado, pero el control es efectivo y nadie se libra de pasarlo.
| Foto: Toni Munar |
| Foto: Toni Munar |
Tras abandonar el control de tráfico, un letrero viejo y solitario rotulado sobre el asfalto haciendo alusión al SIDA, me hace recordar que eso también creo victimas, la mayoría silenciadas y un miedo social a un contagio. Enfermedad que jamás supimos exactamente de donde apareció y que también esta rodeada de especulaciones y misterios ¿Quien dice que no era la antesala y una preparación de lo que está ocurriendo y que no fue lo suficientemente efectiva? Y este si nos ha tocado a todos.
| Foto: Toni Munar |
Sigo mi ruta por calles desiertas y silenciadas; aun hoy, el día 16 del aislamiento me sigue estremeciendo el silencio y la soledad como casi desde el primer día; sigo teniendo momentos puntuales durante mi ruta que el llanto contenido se hace presente al notar que la soledad se convierte en sentimiento y la añoranza y la frialdad se juntan en el instante preciso.
| Foto: Toni Munar |
A las 20 horas se repiten los aplausos de la gente desde sus ventanas, en esta ocasión se escucha en la lejanía las sonoras bocinas de los barcos atracados en el puerto sumándose al ya tradicional momento.
Y mañana será otro día...
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