Al despertar, oigo el viento que sopla con fuerza, ahora entiendo mi mal estar y mi jaqueca de ayer, el invierno según el parte meteorológico viene a quedarse unos días. Así como dicen que los barómetros más fiables son los de pelo de crin de yegua, por herencia familiar, mi cuerpo presagia sin error, con algún mal estar los cambios de tiempo. Recuerdo a mi madre, sobre todo de niño que me decía si iba a cambiar el tiempo según lo que sentía, era tan precisa que incluso podía intuir el cambio meteorológico con la dolencia que le provocaba, hasta que fui creciendo no la pude entender, pero así y todo mi organismo no es tan preciso como el de ella o no tengo capacidad mas que para interpretar que las jaquecas es indicativo de que se acerca viento.
Consulto las noticias desde la cama como cada día y me llama la atención las aterradoras historias que cuentan de las residencias de ancianos. Me llama la atención sobre todo la portada de "el pais" que tanto su titular principal, como la fotografía que la acompaña y como el resto de titulares, parecen salidos mas de una pesadilla que de una realidad. Podría indagar y comentar sobre ello, pero me parece tan aterrador que mi sensibilidad queda trastocada tras haber profundizado en los artículos.
Tras desayunar me asomo al balcón, el viento azota mi cara mientras lo oigo silbar, en mis escasos cinco minutos veo pasar a tres personas y ningún coche por mi calle.
El viento siempre me ha parecido muy desagradable, es incomodo andar notando su presencia y solo por eso decido quedarme recluido en casa otra vez.
Al rato decido bajar a comprar el pan. En mis escasos 150 metros de recorrido oigo una conversación por teléfono de un hombre, que aun no debe llegar a la cuarentena de edad, que no deja de gesticular y pasearse de un lado a otro, mostrando indignación e incluso exaltación.
-Pareces tonta...mira que te lo dije...¿Y ahora como lo haremos?-Deduzco que puede ser el principio de la conversación y mi parte curiosa o mas bien dicho cotilla, me hace aminorar la marcha e incluso detenerme fingiendo que rebusco algo en el bolsillo de mi cazadora.
-Ana... no puedes entender que solo puedes salir a comprar...y la puta gracia nos ha costado 600 euros...!Joder!
En ese momento entiendo su indignación y no me parece oportuno seguir escuchando la conversación y decido seguir el camino hasta la panadería. De regreso me lo cruzo otra vez con sus gestos sobre actuados y su indignación aun mas presente. La conversación parece que va para largo.
Quiero dedicar el día de hoy, ya que no salí, a mi compañera de fatigas que en tantos lugares hemos estado juntos desde hace unos años y que ahora, la pobre, pasa por una desinfección cada vez que salimos. Si ella hablara...
Tan solo me queda añadir que los aplausos de las 20 horas se han repetido.
Y mañana será otro día...


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