Amanece con un cielo completamente despejado y con carácter primaveral aunque algo ventoso. Repaso las noticias del día sin que vea nada destacable, me asomo al balcón y ya se hace difícil no ver actividad desde mi perspectiva y el sonido urbano, aunque aun tímidamente, vuelve a envolver la ciudad. Por primera vez tras tantos días percibo ese son que me recuerda a tiempos pasados, en los tiempos lejanos a los de cólera. Desayuno tranquilamente, me aseo, me visto, preparo mi mochila, cojo a Cris y cuando la tengo en mis manos me hace recordar que hoy empieza la fase 1 y que tal vez sea el himpas de pasar de publicar del blanco y negro al color, promesa que me hice al empezar este diario, durante el confinamiento publicaré las fotos monocromáticas y cuando la situación se normalice lo haré en color me dije a mi mismo aunque solo sea por diferenciar el momento en que vivimos y sus etapas.
Cargo la tarjeta de memoria a Cris, me la cuelgo al cuello y salgo por fin a la calle.
Con solo pisarla se nota ya la diferencia de días anteriores, incluso se respira otro animo, la gente circula libremente, dicen que el 80% de las tiendas están abiertas, cifra que me parece exagerada por lo que estoy viendo, en todas hay medidas de seguridad, geles desinfectantes al entrar, aforo muy limitado e incluso en algunas no permiten la entrada si no se hace uso de mascarillas, como me cuenta una empleada de una tienda de ropa.
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| Foto: Toni Munar. |
Mientras sigo mi ruta, una voz a modo de letanía llama mi atención; el portal de una iglesia esta abierto de para en par y celebrándose una misa en su interior lo que me lleva a entrar sin dudarlo, las normas son rigurosas y estrictas, nada más pisar el templo me asalta una mujer con un bote de gel y me dice que no se puede entrar sin mascarilla y que hay que desinfectarse obligatoriamete las manos, me quedo en el portal y hago una fotografía que ya habla por si sola.
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| Foto: Toni Munar. |
Todo tipo de negocio y todo tipo de establecimiento inferior a 400 metros ha podido abrir sus puertas, incluso las librerías, pero me he resistido a entrar ya que tengo debilidad por ellas.
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| Foto: Toni Munar. |
Pero sin duda alguna,los protagonistas de hoy han sido los bares y sobre todo sus terrazas, que tampoco se salvan de sus medidas higiénicas y de seguridad.
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
Terrazas algunas mas concurridas que otras pero si muy presentes en las calles, sin duda alguna su presencia marca la distinción del regreso de una temerosa y tímida normalidad.
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
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| Foto: Toni Munar. |
La reacción de la gente es justificada mayoritariamente por su propio conocimiento, no hacer uso de las terrazas es puramente opcional, gente que decide seguir en casa bien por prudencia, bien ya por habito o bien por una simple decisión.
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| Foto: Toni Munar. |
Las terrazas crean un ambiente muy cálido a las calles y crean un clima de tranquilidad y un regreso a nuestros habitos habituales, vuelven a verse gestos tan cotidianos como las charlas callejeras sobre todo entre la gente jubilada que deseaba volver a disfrutar de sus charlas callejeras sentados en bancos.
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| Foto: Toni Munar. |
Ahora si que ya puedo decir que la normalidad va llegando pero que no bajemos la guardia, no me cansaré de decir que un rebrote puede ser mucho mas devastador y extenso en duración, y eso si que solo depende de nuestras actitudes.
Y mañana será otro día...